Es una historia de amor tardío. Una historia de dos vidas que al final del camino descubren que nunca es tarde para amar, ni para soñar. Elsa tiene 82 años, de los cuales 60 vivió soñando un momento que ya había sido soñado por Fellini: la escena de La dolce vita en la Fontana di Trevi. Igual, pero sin Anita Ekberg sino ella. Sin Marcello Mastroiani, sino con ese amor que tardó tanto tiempo en aparecer.
Alfredo es un poco más joven que Elsa y siempre fue un hombre de bien que cumplió con su deber. Y Elsa irrumpe en su vida como un torbellino dispuesta a demostrarle que el tiempo que le queda de vida –mucho o poco– es precioso y puede disfrutarlo como le plazca.
Esta cinta esta siendo proyectada en las salas de cine a nivel nacional en el marco del festival de cine español.



